A solas con la Cibelina. N.º 675 (año XXXII)
Por ANGEL DEL RIO. Cronista Oficial de Getafe
LOS DEL 15-M LLEGARON TARDE A POR CHORIZOS
En alguna ocasión he comentado en los últimos días con los amigos, que el movimiento 15-M se parece cada vez más a una romería en la fiesta del patrón. Me lo pareció cuando hace unos cuantos domingos, se dieron cita en Neptuno las columnas de romeros procedentes de varios puntos de nuestra Comunidad, entre ellos Getafe. Fue una marcha más festiva que reivindicativa; más de bota y tortilla, que de pancarta y megáfono.
Pocos días después me encuentro con una convocatoria de la Asamblea Getafe 15-M para el domingo 3 de julio. Se trata de una chorizada para protestar contra la corrupción política. Lo que ocurre es que han llegado o un poco tarde, o un poco temprano: Si de lo que se trataba era sacar chorizos bien curados, llegaron tarde, porque muchos de ellos se encuentran ya en otra parte o han sido devorados por las urnas. Si lo que querían era sacar chorizos recién embutidos, tendrán que esperar un tiempo, porque acaban de llegar a Getafe y es pronto para saber si llegarán a ser chorizos en algún momento.
Decían los organizadores que la chorizada era para protestar “contra la primacía de los intereses económicos sobre los sociales y las actuaciones ilegítimas de los políticos”. Pues lo dicho: llegaron tarde, o quisieron llegar tarde para no darse un atracón de chorizos de todas las variedades y tamaños, desde los muy magros, hasta los picantes, porque en Getafe, en los últimos treinta años, ha habido afamadas añadas, en ocasiones con excedente y en otras, exquisiteces, chorizos de alto standing no al alcance de cualquier paladar gastro-económico.
Dijeron los organizadores de esta chorizada del domingo getafense, que “es el símbolo de que a los chorizos y chorizas nos las comemos. No hay pan para tanto chorizo”.
Insisto: llegan tarde. Ahora tendrán que esperar un tiempo para ver si encuentran el producto en los lugares habituales de toda la vida en Getafe, pero si hubieran madrugado sólo unos meses, qué digo, hubiera bastado con una semanas, se habrían hartado hasta empacharse, porque si algo no ha faltado nunca en Getafe, han sido los chorizos, de los mejores y más caros, de todos los tamaños y grados de curación, tanto que a punto estuvo ser proclamada nuestra ciudad como “capital del sur del chorizo”… del sur de Europa.
Rodríguez Zapatero protagonizó su último debate sobre el estado de la Nación, y lo hizo echando balones fuera, pero todos ellos dirigidos al tejado del contrario, procurando que ninguno cayera en su patio. Culpó de la actual situación de España a la herencia que dejó el último gobierno de José María Aznar, aunque Rajoy le refrescó la memoria para recordarle que es la mejor herencia que ha dejado un gobierno de la democracia, frente a la peor que es la que va a dejar Zapatero. El presidente del Gobierno echó la culpa al encintado; achacó la crisis económica a los mercados internacionales; la mala imagen de España, al Partido Popular y también el resto de los males, por no haber colaborado con él en la tarea de “sacar a flote a nuestro país”, idea que no comparte Rajoy.
Rodríguez Zapatero se va, pero se queda; se despide, pero sigue. De lo dicho en el Congreso de los Diputados, no se advierte en el presidente intención ni ganas de anticipar las elecciones generales, todo indica que está dispuesto a sacrificarse personalmente y a inmolar a España, aguantando en la Moncloa hasta los últimos días de su vida presidencial. Con esa tozudez, ¿quién pierde? La economía, el empleo, la credibilidad de España, la confianza en nuestras posibilidades, la posible recuperación, los mercados… ¿Y quién gana agotando la legislatura hasta el último día? Gana tiempo Rodríguez Zapatero para recoger sus cosas; gana tiempo Rubalcaba para urdir estrategias y ensayar como buen químico fórmulas mágicas de resistencia a perder; ganan tiempo aquellos socialistas que ocupan cargos públicos en la administración central y que buscan recolocarse en alguna parte, y ganan en especies los nacionalistas, porque a cambio de apuntalar el muro de la resistencia numantina de Zapatero, sacan buena tajada, cobran una buena soldada, y contra más dure la situación, más dura su situación ventajosa.
¿Y España?... Bueno, como el cielo, puede esperar.
NUEVO DICCIONARIO DE NATURALEZA DE GETAFE
Tras las elecciones del 22 de mayo, un grupo de expertos se ha puesto a elaborar el Nuevo Diccionario de Naturaleza de Getafe, para actualizar la situación creada después de 32 años de gobierno socialista. A medida que nos vayan filtrando palabras y términos de la nueva obra, se los iré contando. He aquí algunos de los primeros:
Pájaro Ladrillero: Dícese del animal que tiene capacidad para cambiar en pocas horas su plumaje de color rojo intenso por otro azul-cielo de gaviota. El ladrillero es un ave que trata de incubar siempre en el mismo nido, aunque sea de especie distinta, incluso tiene una extraña habilidad para cambiar de rumbo aprovechando un golpe de viento; él, que tiene el ala gastada de tanto volar siempre rumbo a la izquierda, puede ahora dejarse las plumas, si fuera menester, en un aleteo sin tregua siempre a la derecha. El ladrillero cambia el rumbo del viaje, pero nunca pierde las plumas.
Soler de plumas alegres: Ave de espléndido plumaje, llegada de otras latitudes, que se adaptó rápidamente el hábitat de Getafe y se quedó en el nido, hasta entonces ocupado por el cuco cabezoide. Tiene la facultad de espantar con sus aleteo monocorde a todos los cuervos y carroñeros que buscan algo que llevarse al pico y escarban entre los residuos que han dejado las urnas. Dicen que gusta de tocar los huevos a los que intentan no abandonar el nido, y picotea a los pájaros de cuentas, a esos que dejaron las cuentas sin un grano de alpiste.
Castro llorón de primavera: Así se conoce a una de las especies más antiguas de pájaros en Getafe, que ha venido poblando gran parte del territorio, ordenando la distribución de nidos de las distintas especies y adjudicándoles los árboles donde tenían que construirlos. Cuerpo pequeño y amplia cabeza, quiso volar muy alto y terminó estrellándose contra el tronco de Parla, que es un árbol que engaña, pues su duro tronco se esconde bajo una espesa hojarasca que invita a cobijarse bajo su sombra. El Castro llorón de primavera emite trinos de sirena mientras permanece apareado al poder, pero cuando le descuelgan de él, suele llorar amargamente como el rey Boabdil. Dicen que es un pájaro protector de los de su especie y de especies ajenas, que cuando se vuelve viejo, vuela en círculo para evitar se picoteado y abatido por los de su propia familia. Y cuenta la fábula, que un día el Castro llorón de primavera fue a visitar al recién llegado Soler de plumas alegres, el pájaro que le ahuecó del nido, para pedirle que no dejara sin comer a sus pajaritos, que sin él, ya nadie sobrevolará todos los nidos y podrían morir de inanición. Le pidió al pájaro Soler, que al menos les diera un poco de alpiste y cañamones. El Castro llorón de primavera es una especie en vías de extinción y en poco tiempo podría desaparecer del hábitat de Getafe.
(Continuará)



















