Historias de la Historia
1893: La rebelión de los reservistas
Se cumple algo más de un siglo de un importante suceso ocurrido en Getafe. España, bajo la regencia de María Cristina, estaba en los peores momentos de su historia. La rebelión en sus colonias mantenía en jaque a un ejercito distante, al que sólo podía auxiliarle una armada obsoleta y diezmada. Así las cosas, en Melilla surge un estallido guerrero al que el gobierno de Práxedes Mateo Sagasta, por si fuera poco, tenía que hacer frente.
El Ministerio de
Un gran contingente de estos reservistas se concentra en Getafe, y en la mañana del 20 de noviembre de 1893, comienzan a llegar sus familiares para decirles el último adiós cuando embarcaran en el ferrocarril, que desde la estación larga, les llevaría al puerto de embarque.
El encuentro con las familias fue espectacular. Los grupos se distribuyeron por las tabernas del pueblo, bebiendo de tal forma, que a las 9 de la mañana algunas cabezas no regían bien del todo. Visto el cariz que iba tomando la despedida y los desordenes que se estaban produciendo, las autoridades decidieron reunir a los reservistas en el picadero de
Los familiares, al ver que los separaban, organizaron una protesta desplazándose hacia los edificios de
Pero la salida no calmó las ansias de trasegar el buen vino de Getafe. Y cuentan las crónicas que fueron más de 500 arrobas las que se consumieron en aquellas horas. Viendo que la situación cada vez era más explosiva, se decidió reunirlos otra vez. Pero la respuesta fue contundente surgiendo las pedradas de nuevo. Un oficial de
Mientras, el alcalde asustado, solicitaba ayuda del Gobernador Civil. Sobre las cuatro de la tarde llegaron el coronel Freixas con otros mandos de
La gestión del coronel consiguió que se dieran permisos para desplazarse a Madrid a todos aquellos que quisieran. Y en el tren de las 7 de la tarde partió un gran número de ellos junto a sus familiares.
Ya al otro día, y en previsión de que se repitieran los incidentes, a las 7 de la mañana entraban en Getafe los batallones de Arapiles, Manila, Ciudad Rodrigo y Puerto Rico, al mando del general Echagüe, cuyos componentes cubrieron carrera por las calles por donde debían pasar los reservistas hacia
El alcalde Perales repartió un donativo de cinco pesetas a cada uno de los reservistas del pueblo, mientras que un gran número de los concentrados partía para la estación corta hacia Madrid, a ocupar sus destinos. El resto, después de dormir en Getafe, y ya más tranquilos, salieron en un comboy especial con destino a sus puestos en el frente de África.
Fueron unos días de gran nerviosismo los vividos por los getafenses, y que gracias a la intervención del alcalde y del coronel Freixas, muy vinculado a Getafe, todo terminó con relativa calma y felicidad.
M. DE LA PEÑA. Cronista oficial de Getafe



















