Historias de la Historia

1393: “El Paular” y la “Granja de Getafe”

Con motivo del descubrimiento de una galería correspondiente a las cuevas del desaparecido depósito, que los monjes de “El Paular” tenían en Getafe, vuelve a la actualidad la existencia de aquellas propiedades que durante varios siglos se mantuvieron en nuestro pueblo.

No conocemos a ciencia cierta cuándo se construyó la enorme edificación que ocupaba gran parte de la manzana comprendida entre las calle de Toledo, Polvoranca, Fuenlabrada y Castilla, al carecer de datos fiables. Lo que si se sabe que en toda la superficie, una parte era ocupada por la edificación, mientras que otra se dedicaba a huertas.

Los primeros datos sobre el depósito se remontan a finales del siglo XIV, cuando constituido el monasterio recibe una donación testamentaria en 1383. A ésta se unen propiedades en suelo urbano y rústico de Fuenlabrada, Getafe, Pinto, Perales del Río, Parla, Villaverde, conformando con todas ellas la “Granja de Getafe”. Hasta el año 1765 se fueron añadiendo más donaciones, que más tarde fueron desamortizadas.

En los distintos inventarios realizados hasta la desamortización aparece este depósito de Getafe. En el primero de los existentes en el Archivo Histórico Nacional, en el correspondiente al año 1484, se relaciona el citado depósito, varias propiedades, un mesón y varias casas situadas en la zona central, cercanas al depósito. 

Otro dato sobre el depósito se remonta a mediados del siglo XV, al existir en el Archivo General de Simancas un apunte con fecha del 27 de noviembre de 1498, en el folio 21, donde se acusa a un tal García Fernández “casero de la casa que el Monasterio de Santa María de El Paular de Rascafría tiene en Getafe”.

Años más tarde, las “Relaciones de los pueblos de España”, ordenadas por Felipe II, recogida la cita en la respuesta que bajo el número 36, los informantes mencionan los edificios más destacados en el año 1576: Asimesmo tiene casas don Antonio de Luna un caballero de Toledo y don Luis de Toledo vecino de Masdrid y don Jerónimo de Mendoza criado de Su Majestad y los frailes del Paular y la casa del ayuntamiento del concejo de este pueblo. Y a principios del XVII, cuando por el derrumbe de la Magdalena, los cultos se celebraban en el mencionado depósito. En él se recibió a la actual imagen de Nuestra Señora de los Ángeles en 1610, se almacenó la madera que se emplearía en la construcción del retablo de la parroquia, obra de Alonso de Carbonell, y de aquellas instalaciones salió por primera vez en procesión la Virgen de los Ángeles, acompañada por la patrona de Leganés, Nuestra Señora de Butarque en 1612, con motivo de una gran sequía que preocupaba a los labradores.

Noticias más cercanas nos dan razón de la ocupación de sus instalaciones por las tropas acantonadas en Getafe durante la guerra de la Independencia. De aquella época existen documentos en el Archivo Municipal de pagos realizados para adquisición de leña, alimentos y efectos con destino al ejército internacional que se asentó en el pueblo. Holandeses, polacos y franceses estuvieron en Getafe y hasta el propio Mariscal Soult estableció su cuartel general durante un largo periodo de tiempo. Estas tropas, además de ocupar el depósito de El Paular, tuvieron que acondicionar el edificio de la cárcel, al lado de la parroquia pues en ocasiones pasaron de más de un millar de soldados los establecidos en Getafe. Aunque la oficialidad se distribuía por las casas de las familias más importantes del pueblo, donde disponían de mejor acondicionamiento. Según los datos facilitados por personas que conocieron aquellas propiedades, ya pertenecientes a la familia de la Torre Vivanco, el depósito disponía de una serie de estancias de grandes dimensiones donde algunos agricultores depositaban sus cosechas. Un gran patio rectangular, con columnas en dos de sus lados, daba la luz interior al gran conjunto de edificios. Las dimensiones de este patio, en parte similar al del Hospital de San José, permitía las maniobras a los carros con tiros de tres o cuatro mulas.

Las cosechas de trigo, cebada y garbanzos, se depositaban en unas especies de recintos con tabiques de un metro de altura, con el fin de evitar la mezcla de los granos. En una de las ocasiones, hasta se guardaron en sus cuadras los caballos de una rejoneadora.

Es posible que el conjunto de edificios dejara de pertenecer al Monasterio de El Paular después de la “desamortización” de Mendizábal, hacia la primera mitad del siglo XIX, ya que existen pocas referencias de ellos. Después, poco a poco se fueron enajenando fracciones del terreno construyéndose nuevos edificios. Una de estas operaciones se realizó en la década de los cincuenta del siglo XX, dando lugar a la calle titulada con el nombre de El Paular, con idea de no perder la memoria del histórico emplazamiento.

Datos anteriores a los citados, nos refieren la utilización del recinto como albergue de los rebaños de ovejas del monasterio, que en la tradicional trashumancia, descansaban en sus instalaciones, de paso hacia lugares más calurosos que sus estancias serranas. Por lo que el paso de aquellos numerosos rebaños -las crónicas nos hablan de cerca de 30.000 ovejas-, debía ser un espectáculo digno de contemplarse al necesitar un gran equipo de personas y animales de carga necesarios para el traslado de tan numeroso rebaño.

                                                                           M. DE LA PEÑA. Cronista oficial de Getafe

 

 

 

 

 

 

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