Historias de la Historia
Siglo XVI. Datos sobre el Cuarto Centenario de la Virgen
1609, 14 de noviembre. Creada por Luis Beltrán, con una dotación de 40.000 reales, con la condición aceptada por el municipio, signada ante el escribano Juan de Bergara por la que el ayuntamiento aportaría un sueldo de 200 ducados anuales al preceptor y facilitaría la casa y las aulas.
1610, octubre.- Entra en funcionamiento la Cátedra de Gramática y Latinidad. En ella se impartirían las enseñanzas de lectura, gramática y latinidad. A estas clases acudían muchachos de Getafe y de los pueblos limítrofes al ser el único centro de estudios que acercaba la universidad a los estudiosos. Estas clases eran gratuitas, y sólo cuando la devaluación de la moneda aminoró las rentas, se cobró algo de dinero a los alumnos, pero siempre con preferencia a los de Getafe y a los hijos de vecinos «de las dos Moralejas».
1610, 8 de diciembre.- De acuerdo con lo escrito en el "Libro del Padre Pacheco" del Archivo Diocesano de Getafe, la imagen de la patrona de
1611.- Cardenal Arzobispo de Toledo, Gaspar de Borja y Velasco (Hasta 1645)
ASPECTO DE LA POBLACIÓN. Según José Fariñas Jamardo, en su libro
"Los 400 vecinos, o sea los 2.000 habitantes de los que Seseña y Benavente oyeron decir que Getafe tenía antes, los situamos en el primer tercio del siglo, ya que eran efectivamente los que tenía como vecinos pecheros en el año 1530, exactamente 404, según el Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI. En dicha fecha los vecinos pecheros de la villa de Madrid eran solamente 748, es decir, que no llegaban a doblar a los de Getafe, y los de Leganés, 229, que se quedaban en muy poco más de la mitad de los de Getafe.
Otra cifra de población de Getafe en los comienzos del siglo XVI nos
No obstante, la cifra de Fernando Colón se debía aproximar a la real por la incidencia que en los años finales del siglo XV tuvo en la población de Getafe la peste a que se refieren Seseña y Benavente, y que produjo una gran mortandad, que forzosamente tenía que afectar a un «pueblo pequeño», como entonces lo era el nuestro, y también el hambre y pestilencia del año
MANUEL DE LA PEÑA



















